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  • Tiroteo en Cisjordania: Soldados israelíes dejan morir a un niño palestino

    Tiroteo en Cisjordania: Soldados israelíes dejan morir a un niño palestino

    **Tiroteo en Cisjordania: Soldados israelíes dejan morir a un niño palestino**

    En un trágico y conmovedor episodio que ha conmocionado al mundo, un video desgarrador ha emergido de Cisjordania, mostrando a un niño palestino de solo 14 años, identificado como Ahmad Abu Aisha, siendo disparado por soldados israelíes. El suceso, que ha sido captado por testigos y divulgado por BBC World, ha desatado una oleada de indignación global y ha reavivado un debate candente sobre el uso de la fuerza en la región y los derechos humanos.

    El video, que ha circulado velozmente en redes sociales, muestra a Ahmad tendido en el suelo, herido de gravedad tras el ataque. En lugar de recibir asistencia inmediata, el menor fue abandonado a su suerte, mientras los soldados israelíes impidieron el acceso de ambulancias palestinas que intentaban llegar a la escena. Las imágenes son difíciles de procesar: Ahmad, con evidentes signos de dolor y pérdida de sangre, es ignorado por los uniformados, que, en lugar de brindar ayuda, parecen priorizar el control de la situación sobre la vida del niño.

    Este suceso ha provocado una ola de condena tanto a nivel local como internacional. Organizaciones de derechos humanos, activistas y ciudadanos de todo el mundo se han unido para exigir justicia y rendición de cuentas. “Es inaceptable que un niño sea dejado morir en el suelo mientras se le niega la atención médica necesaria”, declaró un portavoz de Human Rights Watch. “Este tipo de incidentes no solo son violaciones de derechos humanos, sino que también son un reflejo de un patrón más amplio de violencia y deshumanización en el conflicto israelo-palestino”.

    La situación en Cisjordania es tensa y compleja. Desde hace décadas, esta región ha sido el epicentro de un conflicto que ha dejado miles de muertos y heridos, tanto entre palestinos como israelíes. La ocupación militar israelí, las restricciones de movimiento y los frecuentes enfrentamientos han creado un entorno donde la violencia y la desesperación son moneda corriente. Sin embargo, el caso de Ahmad se destaca por la brutalidad de la situación y la clara violación de los derechos de un menor.

    El gobierno israelí ha reaccionado al incidente con reticencia. Mientras algunos funcionarios han expresado su tristeza por la pérdida de una vida joven, otros han justificado el uso de la fuerza en el contexto de la seguridad nacional, argumentando que los soldados actuaron en defensa propia. Esta narrativa, sin embargo, es rechazada por muchos, quienes ven en las acciones del ejército una falta de respeto por la vida humana y una falta de protocolos adecuados para el manejo de situaciones que involucran a menores.

    El impacto de esta tragedia no se limita a las fronteras de Cisjordania. La comunidad internacional se ha visto obligada a confrontar la realidad de la violencia y el sufrimiento que enfrentan los palestinos en su vida cotidiana. La ONU ha llamado a una investigación exhaustiva sobre el incidente, subrayando la necesidad de rendición de cuentas y el respeto a los derechos humanos en el conflicto. “No podemos seguir ignorando el sufrimiento de millones de personas en esta región. La comunidad internacional debe actuar”, afirmó un alto funcionario de la ONU.

    Las repercusiones de este trágico evento también se extienden al ámbito político. En medio de un ambiente electoral polarizado en Israel, los partidos políticos han comenzado a tomar posturas sobre el uso de la fuerza en los territorios ocupados. Los grupos de derechos humanos han instado a los votantes a considerar las implicaciones de sus elecciones, enfatizando que el futuro de la paz en la región depende de un cambio en la política hacia los palestinos.

    Finalmente, la tragedia de Ahmad Abu Aisha pone de relieve la urgencia de buscar una solución pacífica y duradera al conflicto israelo-palestino. Mientras el mundo observa, la pregunta persiste: ¿cuántas vidas más se perderán antes de que se escuche el clamor de aquellos que simplemente desean vivir en paz? La historia de Ahmad es un recordatorio desgarrador de la fragilidad de la vida en medio de un conflicto sin fin. La comunidad internacional no puede permanecer en silencio; la justicia debe prevalecer y los responsables deben rendir cuentas.

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  • Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania

    Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania

    **Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania**

    La familia de Nasrallah Abu Siyam, un hombre palestino-estadounidense de 45 años, se encuentra en un profundo duelo y exige justicia tras su trágica muerte en Cisjordania, un hecho que ha encendido un nuevo clamor por la rendición de cuentas en una región marcada por la violencia y la impunidad. Su fallecimiento, que se produjo el pasado 7 de octubre, ha sido calificado como un crimen por su familia y activistas de derechos humanos, quienes sostienen que la falta de acción por parte de las autoridades israelíes únicamente perpetúa un ciclo de violencia que afecta a ambos lados del conflicto.

    Según informes, Abu Siyam fue asesinado en un incidente en el que se vio involucrado un grupo de colonos israelíes en la aldea de Burin, cerca de Nablus. Testigos oculares han declarado que el hombre fue atacado mientras realizaba una tarea cotidiana, lo que subraya la vulnerabilidad de los palestinos en la región. Las circunstancias exactas que rodean su muerte aún están siendo investigadas, pero los familiares de Abu Siyam han compartido su angustia y su deseo de que se haga justicia. “Mi hermano era un hombre de paz que solo quería vivir en su tierra y criar a su familia. No merecía esto”, expresó su hermano, Mohamed Abu Siyam, en una emotiva rueda de prensa.

    Abu Siyam no solo era un padre y esposo, sino también un miembro activo de la comunidad. Había emigrado a Estados Unidos en busca de una vida mejor y había mantenido fuertes lazos con su patria, regresando a Cisjordania con frecuencia. Su muerte ha resonado no solo entre su familia, sino también en la diáspora palestina y en aquellos que abogan por los derechos humanos en la región. “La muerte de Nasrallah es un recordatorio doloroso de que la vida de los palestinos no tiene el mismo valor que la de los israelíes”, afirmó Hanan Ashrawi, una prominente política y activista palestina.

    La preocupación por la seguridad de los ciudadanos palestinos ha aumentado considerablemente en los últimos años, especialmente en un contexto de tensión creciente. Según datos recopilados por diversas organizaciones de derechos humanos, Abu Siyam es el sexto ciudadano estadounidense que ha sido asesinado por colonos o soldados israelíes en Cisjordania en un periodo de dos años. Este alarmante número ha llevado a muchos a cuestionar la efectividad de las medidas de protección y la responsabilidad de las fuerzas de seguridad israelíes.

    La situación en Cisjordania se ha deteriorado en los últimos años, con un aumento en la violencia de los colonos y un endurecimiento de las políticas de seguridad israelíes. La comunidad internacional, incluidas organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, ha instado a Israel a investigar estos incidentes de manera transparente y a garantizar que los responsables sean llevados ante la justicia. Sin embargo, hasta ahora, la respuesta ha sido considerada insuficiente y, en muchos casos, omisa.

    En este contexto, la familia de Abu Siyam ha comenzado a movilizarse no solo en busca de justicia para su ser querido, sino también como parte de un movimiento más amplio que exige responsabilidad por las muertes de palestinos en la región. La muerte de Nasrallah se ha convertido en un símbolo de una lucha más grande, que busca la equidad y el respeto por los derechos humanos. La madre de Abu Siyam, visiblemente afectada, expresó: “No queremos venganza, solo queremos que se haga justicia. No queremos que esto le pase a nadie más”.

    Las protestas pacíficas en apoyo a la familia de Abu Siyam han comenzado a surgir en varias ciudades de Estados Unidos, donde la comunidad palestina y sus aliados están exigiendo que el gobierno estadounidense actúe. La administración Biden ha enfrentado críticas por su manejo de la situación en Israel y Palestina, y muchos piden que se adopten medidas más firmes para proteger a los ciudadanos estadounidenses de origen palestino en el extranjero.

    El caso de Nasrallah Abu Siyam resalta la complejidad del conflicto israelo-palestino, donde las historias personales a menudo se ven eclipsadas por la política y la geopolítica. Mientras la familia lucha por que se haga justicia, el mundo observa, y la pregunta persiste: ¿Cuánto tiempo más se tolerará la impunidad en Cisjordania? La muerte de Abu Siyam no debe ser solo otro número en las estadísticas de la violencia, sino un llamado a la acción para que se detenga el ciclo de dolor y sufrimiento que ha marcado esta región durante demasiado tiempo.

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  • Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania

    Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania

    **Familia de hombre palestino-estadounidense exige justicia tras su muerte en Cisjordania**

    En un conmovedor llamado a la justicia, la familia de Nasrallah Abu Siyam, un hombre palestino-estadounidense de 43 años, ha tomado el centro de la atención mediática tras su trágica muerte en Cisjordania. Abu Siyam fue gravemente herido el pasado 29 de octubre en un incidente que, según testigos, involucró a colonos israelíes y soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). A pesar de los esfuerzos médicos, no pudo sobrevivir, convirtiéndose en la sexta víctima estadounidense en esta región en los últimos dos años, lo que ha desatado una ola de indignación y exigencias de justicia.

    La familia de Nasrallah, que reside en Estados Unidos, ha expresado su profundo dolor y frustración. En una conferencia de prensa, su hermana, Amina Abu Siyam, describió a Nasrallah como un hombre generoso y amable, conocido por su compromiso con su comunidad y su amor por su familia. “No solo hemos perdido a un hermano, sino que hemos perdido a un pilar de nuestra familia”, dijo Amina, con la voz entrecortada por la emoción. “Queremos respuestas. Necesitamos que se haga justicia”.

    Este trágico suceso se produce en un contexto de creciente violencia en Cisjordania, donde las tensiones entre colonos israelíes y palestinos han alcanzado niveles alarmantes. Según informes de la ONU, el número de ataques por parte de colonos ha aumentado drásticamente, y muchos palestinos sienten que no tienen protección de las autoridades israelíes. La situación se ha vuelto aún más compleja debido a la creciente militarización de la región y a la falta de rendición de cuentas por parte de las fuerzas de seguridad israelíes.

    El caso de Abu Siyam no es un incidente aislado. En los últimos dos años, al menos cinco estadounidenses de origen palestino han sido asesinados en circunstancias similares, lo que ha suscitado preocupación entre los defensores de los derechos humanos y ha llevado a varios grupos a exigir una investigación exhaustiva sobre estos casos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha manifestado su preocupación por la falta de investigación efectiva en estos incidentes, señalando que esto puede contribuir a un ciclo de impunidad.

    La presión internacional también ha aumentado. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han instado al gobierno de Estados Unidos a tomar medidas enérgicas y a exigir responsabilidades a Israel por la protección de sus ciudadanos, independientemente de su origen. “La muerte de Nasrallah es un recordatorio sombrío de la fragilidad de la vida en esta región y de la necesidad urgente de un cambio”, afirmó un portavoz de Human Rights Watch.

    En respuesta a la indignación pública, el Departamento de Estado de EE.UU. ha expresado su preocupación por la muerte de Abu Siyam y ha instado a una investigación completa. Sin embargo, muchos en la comunidad palestina-estadounidense sienten que estas palabras no son suficientes. “No necesitamos más promesas vacías. Necesitamos acción”, afirmó Sarah Al-Badri, activista y miembro de un grupo de derechos humanos. “La comunidad palestina está cansada de ver cómo se ignoran las vidas de nuestros seres queridos”.

    La muerte de Nasrallah Abu Siyam ha coincidido con un periodo de gran tensión en la región, que se ha visto exacerbado por la escalada de violencia en Gaza y la respuesta militar israelí. La comunidad internacional observa con preocupación, y los llamados a un cese al fuego y a un diálogo constructivo entre ambas partes se vuelven cada vez más urgentes. Sin embargo, muchos palestinos sienten que sus voces han sido silenciadas en este proceso.

    Mientras tanto, la familia de Abu Siyam continúa su lucha por justicia. “No queremos venganza, solo queremos que se reconozca lo que sucedió y que se tomen las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir”, declaró su madre, Fatima Abu Siyam, con lágrimas en los ojos. “Cada vida es valiosa, y la vida de mi hijo merece ser honrada”.

    En un contexto marcado por la desconfianza y la polarización, la historia de Nasrallah Abu Siyam se convierte en un símbolo de la lucha por la justicia y la verdad en un conflicto que ha durado décadas. La familia y la comunidad se aferran a la esperanza de que su clamor por justicia no caiga en oídos sordos, y que, finalmente, se logre un cambio que permita un futuro más seguro y justo para todos.

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  • La Autoridad Palestina al borde del colapso ante el control de Israel en Cisjordania

    La Autoridad Palestina al borde del colapso ante el control de Israel en Cisjordania

    **La Autoridad Palestina al borde del colapso ante el control de Israel en Cisjordania**

    La situación de la Autoridad Palestina (AP) se torna cada vez más crítica, con informes que sugieren que está al borde del colapso. Este escenario se agrava por el creciente control de Israel en Cisjordania, lo que ha llevado a una creciente preocupación sobre el futuro de la AP y su capacidad para gobernar de manera efectiva. Según reportó BBC World, las advertencias sobre la inestabilidad de la AP se han intensificado, lo que plantea serias dudas sobre la viabilidad de la entidad en el contexto actual.

    Desde su establecimiento en 1994, la AP ha enfrentado innumerables desafíos, desde la fragmentación interna hasta la presión externa. Sin embargo, la situación actual marca un punto crítico. La AP, encabezada por Mahmoud Abbas, se enfrenta a un debilitamiento de su legitimidad política y a una creciente desconfianza entre su población. Las encuestas recientes muestran que el apoyo a Abbas ha disminuido drásticamente, con una abrumadora mayoría de los palestinos pidiendo nuevas elecciones, algo que no se ha llevado a cabo desde 2006. Esta falta de representación ha alimentado el descontento y la frustración en las calles.

    El control israelí en Cisjordania se ha intensificado en años recientes, con un aumento en la expansión de asentamientos y una militarización creciente en la región. Los checkpoints y las restricciones de movimiento han hecho que la vida cotidiana de los palestinos sea cada vez más insostenible. El efecto acumulativo de estas políticas ha generado un ambiente de desesperación que se traduce en manifestaciones y protestas, donde los ciudadanos expresan su descontento no solo hacia el gobierno israelí, sino también hacia la AP, a la que acusan de no proteger sus intereses.

    La economía palestina, ya debilitada, se ha visto severamente afectada por la restricción del acceso a recursos y mercados. Las tensiones económicas han llevado a un aumento en el desempleo y la pobreza, lo que a su vez ha minado la confianza en la AP para proporcionar soluciones viables. Además, la dependencia de la AP de la ayuda internacional se ha vuelto un arma de doble filo. Si bien la asistencia ha sido fundamental para la supervivencia económica, la falta de reformas significativas y la corrupción han hecho que muchos donantes reconsideren su apoyo.

    A esto se suma la creciente influencia de Hamas, el grupo islamista que controla Gaza y que ha desafiado la autoridad de la AP. La rivalidad entre ambos se ha intensificado, y mientras la AP intenta consolidar su poder en Cisjordania, Hamas ha capitalizado el descontento popular para fortalecer su posición en Gaza. Esta división interna no solo debilita la posición de la AP, sino que también complica cualquier intento de negociación con Israel, ya que la falta de unidad palestina es vista como un obstáculo por parte de los mediadores internacionales.

    En este contexto, el futuro de la AP se presenta sombrío. Las advertencias sobre la posibilidad de un colapso han llevado a analistas y expertos a plantear la necesidad urgente de un cambio en la estrategia, tanto por parte de los líderes palestinos como de la comunidad internacional. La falta de un proceso de paz efectivo y la continua expansión de los asentamientos han dejado a los palestinos sintiéndose atrapados y abandonados.

    Los líderes de la AP han hecho llamados a la comunidad internacional para que intervenga, enfatizando la necesidad de un apoyo renovado y una presión real sobre Israel para reanudar las negociaciones. Sin embargo, las respuestas han sido tibias, y muchos en la comunidad internacional parecen resignados a la idea de que la paz es un objetivo cada vez más distante.

    A medida que las tensiones aumentan en la región, el riesgo de un estallido de violencia se vuelve más tangible. La frustración acumulada entre la población palestina podría desencadenar protestas masivas o incluso nuevas intifadas, lo que no solo afectaría a la AP, sino que también tendría repercusiones significativas en la estabilidad de toda la región.

    En definitiva, la Autoridad Palestina se encuentra en una encrucijada crítica. Con el control israelí en Cisjordania en aumento y la falta de legitimidad y apoyo entre su propia población, el futuro de la AP es incierto. La comunidad internacional debe actuar con rapidez y firmeza para evitar un colapso que podría tener efectos devastadores, no solo para los palestinos, sino para la paz y la estabilidad en el Medio Oriente.

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  • Alcalde de Hebrón denuncia falta de protección ante expansión del control israelí en Cisjordania

    Alcalde de Hebrón denuncia falta de protección ante expansión del control israelí en Cisjordania

    Alcalde de Hebrón denuncia falta de protección ante expansión del control israelí en Cisjordania
    Alcalde de Hebrón denuncia falta de protección ante expansión del control israelí en Cisjordania

    El alcalde de Hebrón advirtió que la población palestina de la ciudad y de amplias zonas de Cisjordania “no está protegida” frente a lo que considera una expansión sistemática del control israelí sobre la administración civil, la planificación territorial y el uso del suelo en el territorio ocupado. Sus declaraciones, recogidas por BBC World, se producen en un contexto de creciente tensión, aumento de la violencia y reconfiguración silenciosa de las estructuras de poder en Cisjordania.

    Según el reporte del medio británico, autoridades palestinas locales sostienen que se está produciendo una “toma de poder” gradual por parte de Israel en ámbitos que, hasta ahora, estaban al menos parcialmente en manos de instituciones palestinas. El núcleo de la denuncia se centra en la planificación urbana, el otorgamiento de permisos de construcción y la gestión del territorio, áreas que resultan decisivas para el futuro desarrollo económico, social y demográfico de las comunidades palestinas.

    ### Reconfiguración del control administrativo

    En Cisjordania, la distribución de competencias está formalmente regida por los Acuerdos de Oslo de la década de 1990, que dividieron el territorio en tres zonas: A, bajo control civil y de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP); B, con control civil palestino y seguridad compartida; y C, bajo control civil y de seguridad israelí. Sin embargo, representantes palestinos citados por BBC World denuncian que, en la práctica, Israel estaría ampliando su influencia también sobre decisiones que afectan a zonas A y B, o que tienen un impacto directo sobre ellas, especialmente en lo relativo a la expansión de asentamientos, trazado de infraestructuras y restricciones de uso del suelo.

    El alcalde de Hebrón subraya que esta dinámica reduce la capacidad de los municipios palestinos para ejercer sus funciones básicas, como planificar el crecimiento urbano, autorizar nuevas viviendas o desarrollar proyectos de infraestructura. La consecuencia, afirman, es una fragmentación del tejido urbano palestino, con ciudades y pueblos rodeados de áreas bajo control israelí, carreteras reservadas para colonos y zonas militares cerradas.

    ### Impacto sobre Hebrón, ciudad dividida

    Hebrón, una de las ciudades más grandes y económicamente importantes de Cisjordania, es también uno de los símbolos más visibles de la complejidad del control territorial. La ciudad está dividida en dos sectores: H1, bajo administración de la Autoridad Palestina, y H2, donde viven varios cientos de colonos israelíes protegidos por un fuerte despliegue militar en medio de una población palestina mucho más numerosa.

    En este contexto, el alcalde denuncia que las autoridades locales palestinas apenas tienen margen para influir en lo que ocurre en amplias partes de la ciudad y su entorno. Según su testimonio, las restricciones de movimiento, los cierres de calles y los controles de seguridad afectan no solo a la vida cotidiana de los residentes palestinos, sino también a la capacidad de la municipalidad para planificar servicios básicos, mantener infraestructuras o impulsar proyectos económicos.

    Hebrón es, además, un foco recurrente de fricción. Los palestinos denuncian la presencia de colonos en el corazón del casco antiguo, así como la protección militar que reciben, mientras organizaciones israelíes de derechos humanos han documentado restricciones severas a la movilidad de los palestinos, cierre de comercios y cambios demográficos progresivos. En este entramado, la planificación urbana se convierte en un instrumento de poder: quién puede construir, dónde, con qué permisos y bajo qué normativas.

    ### La planificación del territorio como herramienta de control

    Las denuncias recogidas por BBC World apuntan a que Israel estaría consolidando su influencia sobre áreas clave de Cisjordania mediante decisiones administrativas que, aunque a menudo técnicas o burocráticas en apariencia, tienen profundas implicaciones políticas. Entre ellas se incluyen:

    – La aprobación de nuevos planes de expansión de asentamientos israelíes en la zona C.
    – La declaración de extensas áreas como “tierras del Estado” o “zonas militares cerradas”, lo que limita o impide el acceso palestino.
    – La denegación sistemática de permisos de construcción para palestinos en amplias franjas de Cisjordania, lo que empuja a la construcción sin licencia y, posteriormente, a la demolición.
    – La definición de corredores y redes viales que conectan asentamientos entre sí y con Israel, a menudo aislando comunidades palestinas.

    Autoridades palestinas sostienen que, al controlar estos mecanismos, Israel no solo determina el presente, sino también el horizonte de desarrollo futuro. La imposibilidad de planificar barrios nuevos, zonas industriales o infraestructuras de transporte limita la expansión de las ciudades palestinas, mientras los asentamientos israelíes continúan creciendo, consolidando lo que muchos analistas describen como una “realidad de hechos consumados” sobre el terreno.

    ### Falta de protección y vacío de poder

    En sus declaraciones, el alcalde de Hebrón no solo denuncia la ausencia de participación palestina en las decisiones que afectan al territorio, sino también una sensación de desprotección frente a la violencia y las presiones derivadas de esta realidad. En un escenario de creciente tensión en Cisjordania, con incidentes frecuentes entre colonos israelíes y residentes palestinos, las autoridades locales palestinas afirman carecer de herramientas efectivas para proteger a su población.

    La falta de protección se manifiesta, según estas fuentes, en varios niveles: desde la insuficiente capacidad de las fuerzas de seguridad palestinas, cuyo despliegue está restringido por acuerdos previos y por la presencia militar israelí, hasta la percepción de impunidad en casos de ataques de colonos o de enfrentamientos en zonas sensibles. Este vacío de poder alimenta la sensación de vulnerabilidad de la población civil y refuerza la idea, presente en el discurso del alcalde, de que los palestinos están quedando al margen de las estructuras que determinan su seguridad y su futuro.

    ### Un conflicto de largo aliento que se redefine sobre el terreno

    Las declaraciones recogidas por BBC World se insertan en un debate más amplio sobre la naturaleza del control israelí en Cisjordania y el futuro de una solución política al conflicto. Mientras la comunidad internacional sigue respaldando formalmente la idea de una solución de dos Estados, la expansión de asentamientos, la fragmentación territorial y la consolidación de un complejo entramado administrativo bajo control israelí plantean interrogantes sobre la viabilidad práctica de ese escenario.

    Analistas y organizaciones de derechos humanos han advertido en repetidas ocasiones que la combinación de presencia militar, expansión de asentamientos y control de la planificación territorial configura una estructura de poder asimétrica, en la que las autoridades palestinas, incluidas las municipales como la de Hebrón, ven reducidas sus competencias a la gestión de servicios básicos, sin capacidad real de incidir en las grandes decisiones estratégicas.

    En este contexto, la denuncia del alcalde de Hebrón sobre la falta de protección y la exclusión de los procesos de decisión no solo refleja una queja local, sino que se convierte en un síntoma de una dinámica más amplia: la redefinición del mapa político, administrativo y geográfico de Cisjordania a través de decisiones cotidianas sobre el uso del suelo, la planificación urbana y la gestión del territorio.

    Mientras continúan las tensiones y se multiplican las advertencias sobre el impacto de estas políticas en el día a día de las comunidades palestinas, el debate internacional sobre el futuro de Cisjordania sigue marcado por la distancia entre las declaraciones diplomáticas y la realidad sobre el terreno. Una realidad que, según las autoridades locales palestinas, se inclina cada vez más hacia un control unilateral, en el que, como afirma el alcalde de Hebrón, la población “no está protegida” ni representada en las instancias donde se decide el futuro de su propio territorio.

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