
El alcalde de Hebrón advirtió que la población palestina de la ciudad y de amplias zonas de Cisjordania “no está protegida” frente a lo que considera una expansión sistemática del control israelí sobre la administración civil, la planificación territorial y el uso del suelo en el territorio ocupado. Sus declaraciones, recogidas por BBC World, se producen en un contexto de creciente tensión, aumento de la violencia y reconfiguración silenciosa de las estructuras de poder en Cisjordania.
Según el reporte del medio británico, autoridades palestinas locales sostienen que se está produciendo una “toma de poder” gradual por parte de Israel en ámbitos que, hasta ahora, estaban al menos parcialmente en manos de instituciones palestinas. El núcleo de la denuncia se centra en la planificación urbana, el otorgamiento de permisos de construcción y la gestión del territorio, áreas que resultan decisivas para el futuro desarrollo económico, social y demográfico de las comunidades palestinas.
### Reconfiguración del control administrativo
En Cisjordania, la distribución de competencias está formalmente regida por los Acuerdos de Oslo de la década de 1990, que dividieron el territorio en tres zonas: A, bajo control civil y de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP); B, con control civil palestino y seguridad compartida; y C, bajo control civil y de seguridad israelí. Sin embargo, representantes palestinos citados por BBC World denuncian que, en la práctica, Israel estaría ampliando su influencia también sobre decisiones que afectan a zonas A y B, o que tienen un impacto directo sobre ellas, especialmente en lo relativo a la expansión de asentamientos, trazado de infraestructuras y restricciones de uso del suelo.
El alcalde de Hebrón subraya que esta dinámica reduce la capacidad de los municipios palestinos para ejercer sus funciones básicas, como planificar el crecimiento urbano, autorizar nuevas viviendas o desarrollar proyectos de infraestructura. La consecuencia, afirman, es una fragmentación del tejido urbano palestino, con ciudades y pueblos rodeados de áreas bajo control israelí, carreteras reservadas para colonos y zonas militares cerradas.
### Impacto sobre Hebrón, ciudad dividida
Hebrón, una de las ciudades más grandes y económicamente importantes de Cisjordania, es también uno de los símbolos más visibles de la complejidad del control territorial. La ciudad está dividida en dos sectores: H1, bajo administración de la Autoridad Palestina, y H2, donde viven varios cientos de colonos israelíes protegidos por un fuerte despliegue militar en medio de una población palestina mucho más numerosa.
En este contexto, el alcalde denuncia que las autoridades locales palestinas apenas tienen margen para influir en lo que ocurre en amplias partes de la ciudad y su entorno. Según su testimonio, las restricciones de movimiento, los cierres de calles y los controles de seguridad afectan no solo a la vida cotidiana de los residentes palestinos, sino también a la capacidad de la municipalidad para planificar servicios básicos, mantener infraestructuras o impulsar proyectos económicos.
Hebrón es, además, un foco recurrente de fricción. Los palestinos denuncian la presencia de colonos en el corazón del casco antiguo, así como la protección militar que reciben, mientras organizaciones israelíes de derechos humanos han documentado restricciones severas a la movilidad de los palestinos, cierre de comercios y cambios demográficos progresivos. En este entramado, la planificación urbana se convierte en un instrumento de poder: quién puede construir, dónde, con qué permisos y bajo qué normativas.
### La planificación del territorio como herramienta de control
Las denuncias recogidas por BBC World apuntan a que Israel estaría consolidando su influencia sobre áreas clave de Cisjordania mediante decisiones administrativas que, aunque a menudo técnicas o burocráticas en apariencia, tienen profundas implicaciones políticas. Entre ellas se incluyen:
– La aprobación de nuevos planes de expansión de asentamientos israelíes en la zona C.
– La declaración de extensas áreas como “tierras del Estado” o “zonas militares cerradas”, lo que limita o impide el acceso palestino.
– La denegación sistemática de permisos de construcción para palestinos en amplias franjas de Cisjordania, lo que empuja a la construcción sin licencia y, posteriormente, a la demolición.
– La definición de corredores y redes viales que conectan asentamientos entre sí y con Israel, a menudo aislando comunidades palestinas.
Autoridades palestinas sostienen que, al controlar estos mecanismos, Israel no solo determina el presente, sino también el horizonte de desarrollo futuro. La imposibilidad de planificar barrios nuevos, zonas industriales o infraestructuras de transporte limita la expansión de las ciudades palestinas, mientras los asentamientos israelíes continúan creciendo, consolidando lo que muchos analistas describen como una “realidad de hechos consumados” sobre el terreno.
### Falta de protección y vacío de poder
En sus declaraciones, el alcalde de Hebrón no solo denuncia la ausencia de participación palestina en las decisiones que afectan al territorio, sino también una sensación de desprotección frente a la violencia y las presiones derivadas de esta realidad. En un escenario de creciente tensión en Cisjordania, con incidentes frecuentes entre colonos israelíes y residentes palestinos, las autoridades locales palestinas afirman carecer de herramientas efectivas para proteger a su población.
La falta de protección se manifiesta, según estas fuentes, en varios niveles: desde la insuficiente capacidad de las fuerzas de seguridad palestinas, cuyo despliegue está restringido por acuerdos previos y por la presencia militar israelí, hasta la percepción de impunidad en casos de ataques de colonos o de enfrentamientos en zonas sensibles. Este vacío de poder alimenta la sensación de vulnerabilidad de la población civil y refuerza la idea, presente en el discurso del alcalde, de que los palestinos están quedando al margen de las estructuras que determinan su seguridad y su futuro.
### Un conflicto de largo aliento que se redefine sobre el terreno
Las declaraciones recogidas por BBC World se insertan en un debate más amplio sobre la naturaleza del control israelí en Cisjordania y el futuro de una solución política al conflicto. Mientras la comunidad internacional sigue respaldando formalmente la idea de una solución de dos Estados, la expansión de asentamientos, la fragmentación territorial y la consolidación de un complejo entramado administrativo bajo control israelí plantean interrogantes sobre la viabilidad práctica de ese escenario.
Analistas y organizaciones de derechos humanos han advertido en repetidas ocasiones que la combinación de presencia militar, expansión de asentamientos y control de la planificación territorial configura una estructura de poder asimétrica, en la que las autoridades palestinas, incluidas las municipales como la de Hebrón, ven reducidas sus competencias a la gestión de servicios básicos, sin capacidad real de incidir en las grandes decisiones estratégicas.
En este contexto, la denuncia del alcalde de Hebrón sobre la falta de protección y la exclusión de los procesos de decisión no solo refleja una queja local, sino que se convierte en un síntoma de una dinámica más amplia: la redefinición del mapa político, administrativo y geográfico de Cisjordania a través de decisiones cotidianas sobre el uso del suelo, la planificación urbana y la gestión del territorio.
Mientras continúan las tensiones y se multiplican las advertencias sobre el impacto de estas políticas en el día a día de las comunidades palestinas, el debate internacional sobre el futuro de Cisjordania sigue marcado por la distancia entre las declaraciones diplomáticas y la realidad sobre el terreno. Una realidad que, según las autoridades locales palestinas, se inclina cada vez más hacia un control unilateral, en el que, como afirma el alcalde de Hebrón, la población “no está protegida” ni representada en las instancias donde se decide el futuro de su propio territorio.



